| Temas de Pequeñas Comunidades |
Tema de la semana del 17 de enero al 24 de enero de 2009
_______________________________________________________________________
MINISTERIO CATÓLICO KERYGMA
CRECIMIENTO DE PEQUEÑAS COMUNIDADES
CURSO: TRANSFORMADOS A SU IMAGEN
TEMA: INTRODUCCIÓN
“A los que de antemano Dios había conocido, los destinó desde un principio a ser como su hijo, para que su hijo fuera el primero entre muchos hermanos” (Romanos 8:29)
Gracias al Señor iniciaremos un nuevo estudio que nos ayudará en nuestro crecimiento espiritual. Intentemos con esto, no solo saber de memoria algunas teorías religiosas, sino más bien concretizar lo aprendido en la vida diaria, en los diferentes ambientes en los que Dios nos ha colocado (Hogar, escuela, universidad, trabajo etc.)
Sabemos que en la Sagrada Escritura encontramos hechos históricos que se ubican en el tiempo y el espacio. Estos hechos fueron construidos por hombres y mujeres que desde su experiencia fueron protagonistas en el plan de salvación de Dios. Entre ellos encontramos a Abraham, Isaac y Jacob, los cuales además de ser verdaderos personajes históricos llenos de fe, son para nosotros tipos y figuras del pueblo de Dios, en el que se tiene que dar una experiencia similar a la de ellos.
En los tres personajes antes mencionados, vemos el proceso de transformación del creyente. Ese cambio y experiencia divina por la que debemos pasar cada uno de nosotros. Por ello, nuestro Dios tiene que ser el Dios de Abraham, Isaac y Jacob; más que solo decirlo, es una auténtica experiencia de fe. A Moisés Dios le dijo: “Yo soy el Dios de tus antepasados. Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob” (Éxodo 3:6) Veamos pues hermanos de manera general, lo que representa para nosotros, la experiencia de Abraham, Isaac y Jacob, los que estudiaremos en detalle a lo largo del curso.
EL DIOS DE ABRAHAM
La raíz del nombre Abraham es Abra, que significa “Padre” en realidad Abraham fue constituido padre de multitudes, y también padre de la fe. Pero, la gran enseñanza alrededor de este individuo estaba en que él recibió la revelación de que el verdadero Padre es Dios. Abraham tuvo que pasar muchas pruebas para llegar a asimilar y vivir con esta verdad.
Dios el Padre significa el creador, el único origen. Lo que a Abraham le costó tanto, Jesús lo vivió en esencia “Jesús les dijo: Les aseguro que el Hijo de Dios no puede hacer nada por su propia cuenta; solamente hace lo que ve hacer al Padre. Todo lo que hace el Padre lo hace el Hijo” (Juan 5:19)
Que sencilla, poderosa y menos complicada fuera nuestra vida. Si nos condujéramos considerando que no podemos hacer nada por nuestra propia cuenta, y que todo depende de Dios. Él es el Padre y el iniciador de todo.
EL DIOS DE ISAAC
En la Escritura vemos que Abraham no inicia nada y no se esfuerza por poseer. Él lo recibe todo de su Padre, y sigue haciendo lo que inició su primogenitor.
La gran enseñanza de Isaac es que no tenemos absolutamente nada que no hayamos heredado del Padre.”Pues, ¿Quién te da privilegios sobre los demás? ¿y qué tienes que Dios no te haya dado? ¿Porqué presumes, como si lo hubieras conseguido por ti mismo? (1 de Corintios 4:7) ¡Aleluya! De Dios hemos recibido la salvación, la victoria, la justificación, la santificación, el perdón y la libertad.
EL DIOS DE JACOB
Abraham nos muestra al Padre, Isaac al Hijo y Jacob a la obra del Espíritu Santo en el creyente.
Jacob se caracteriza por su astucia. Él podía engañar a cualquiera, inventar cualquier cosa, hacer cualquier cosa, y lograr lo que sea; con sus propias fuerzas.
Jacob era sagaz, analítico, suspicaz, calculador e ingenioso. En buen salvadoreño “animala”. Pero debemos entender que nuestra conducta no se debe basar en la sabiduría carnal, sino en la gracia de Dios “Nosotros no nos guiamos por la sabiduría humana, sino que confiamos en la gracia de Dios” (2 de Corintios 1:12b)
Cuantos sufrimientos y penalidades pasó Jacob, hasta que el Espíritu Santo quebrantó su hombre natural: y de ser un pícaro, se convirtió en un hombre que confiaba y dependía de Dios. El Jacob (usurpador) pasó a llamarse Israel (príncipe) Esta obra solamente puede hacerla el Espíritu Santo de Dios.
|
|